“Los bancos mexicanos actualmente afrontan mayores riesgos económicos debido al contínuo debilitamiento de la economía, lo que ha generado una menor resiliencia económica”, justificó S&P.

De acuerdo con el documento publicado, la contracción económica de 2019 erosionó la confianza de negocio e inversión del sector privado así como el deterioro del sector energético.

“Nuestras evaluaciones de capital y utilidades de todas las instituciones financieras mexicanas están ajustándose debido a la materialización de mayores ponderaciones por riesgo. Por lo tanto, las instituciones financieras están atravesando condiciones económicas y operativas más débiles”, detalla el informe.

S&P espera que la colocación del crédito sea modesta este y el próximo año ante la baja demanda del crédito de los sectores corporativo y comercial y de los hogares.

“A pesar del panorama de una economía débil para 2020-2021 aunado a la proyección de un modesto crecimiento del crédito y tasas de interés más bajas, esperamos que los bancos mexicanos mantengan indicadores de rentabilidad y calidad de activos adecuados, con base en sus conservadoras estrategias de crecimiento y de otorgamiento de crédito”, añade el reporte.

La agencia también estima que los precios de las viviendas se moderen en los próximos dos años ante una menor demanda y un alto inventario.

“Nos mantendremos alerta ante la posible afectación de la trayectoria de los indicadores de calidad de activos y de la rentabilidad de los bancos mexicanos, los cuales en caso de estar significativamente por encima de nuestras expectativas en los siguientes 12 a 18 meses”, detalló.