Hablemos del sucio dinero. Salid sin duelo, lagrimas corriendo, escribió el clásico. Gil repasaba sus notas económicas, por llamar así a los precios del petróleo y la paridad del dólar y esas cosas. Una nota de Agencias en su periódico MILENIO informa que “los precios del petróleo registran su mayor desplome diario desde la Guerra del Golfo de 1991, después de que Arabia Saudita dijo que subirá la producción en un momento en que el coronavirus ya está generando un exceso de suministro”.

Arabia Saudita disminuyó sus precios oficiales y dijo que aumentará su producción, después de que Rusia rechazó aprobar los recortes más profundos a la producción propuestos por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para estabilizar los mercados. La OPEP, Rusia y otros nueve productores petroleros no alcanzaron el pasado viernes en Viena un compromiso sobre un nuevo recorte de la oferta conjunta de crudo ante la caída en la demanda por el coronavirus. Esto provocó una guerra de precios.

Gil se imagina a Octavio Romero empujando barriles de crudo mexicano como un Sísifo perolero. Cuando llega a la cúspide de las negociaciones y los precios, se le viene abajo el barril hasta el punto más bajo.

“Los futuros del crudo Brent bajan 9.31 dólares, o 20.57 por ciento, a 35.96 dólares por barril, después de haber llegado a caer 31 por ciento, a 31.02 dólares, su nivel más bajo desde el 12 de febrero de 2016.” Pobres de nosotros, tristes Sísifos del barril.

Todo se derrumbó

Gamés lloró en el baño del amplísimo estudio, luego entonces el amplísimo tiene un baño amplio. “El West Texas Intermediate (WTI) cedía 8.89 dólares, o 21.54 por ciento, a 32,29 dólares por barril, después de perder 33 por ciento, a 27.34 dólares, también el nivel más bajo desde el 12 de febrero de 2016.

“La duración de este ambiente de precios bajos debería limitarse a unos pocos meses a no ser que el impacto del virus en el mercado global y en la confianza del consumidor provoque la próxima recesión”, dijo Keith Barnett, vicepresidente senior de análisis estratégico de ARM Energy. Puesto en otras palabras: la demanda mundial de petróleo se reducirá este año, por primera vez desde 2009, debido a la epidemia del nuevo coronavirus, advirtió la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Según estimaciones, la demanda tendría que contraerse en unos 90 mil barriles diarios (bd) respecto a 2019, de acuerdo con la hipótesis central de la AIE, que teniendo en cuenta la “extrema incertidumbre” de la situación, publica también un escenario pesimista (-730 mil bd) y otro optimista (+480 mil bd). ¿Santa cachucha, nos van a tomar con los dedos en la puerta y además ya le metimos mano al fondo de estabilización: Ave María purísima, sin pecado concebido.

La demanda se reducirá este año por primera vez desde 2009 a causa de la caída del consumo en China y de las “perturbaciones importantes de los viajes y del comercio en el mundo”. Un grito desgarrador hizo trizas el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos, dueños de petróleo barato, inservible.

Se jodió el peso

De pasada, se jodió el peso. En otra nota de la redacción de su periódico MILENIO se informa que “el peso mexicano se hunde frente al dólar ante el desplome del petróleo a nivel mundial provocado por la guerra de precios lanzada por Arabia Saudita, la cual se sumó a los temores acerca del impacto económico del coronavirus Covid-19.”

“Al iniciar operaciones el dólar registra hoy lunes un precio a la venta de hasta 21.50 pesos en bancos. El tipo de cambio interbancario se ubica en 21.20 pesos por dólar, con una pérdida de 5.42 por ciento; sin embargo, más temprano la moneda mexicana registró una baja de 8 por ciento.” Si tiene una caja fuerte repleta de dólares, mucho ojo, cómo dice el clásico: no compre, venda.

La caída en los mercados se dio ante la falta de acuerdo entre Rusia y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) sobre el recorte a la producción y la guerra de precios de Arabia Saudita. Pinches rusos; árabes necios, ambiciosos, de paso nos llevan al baile.

La desintegración de la OPEP y aliados da inicio a una guerra de precios, en donde jugadores como Rusia buscan llevar el petróleo a niveles insostenibles para productores de shale en Estados Unidos. ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin el menor afán de un albur petrolero.

Todo es muy raro, caracho, como diría Garcilazo de la Vega en el Égloga I: “Salid sin duelo lágrimas corriendo”.

Gil s’en va

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