La Organización Mundial de la Salud calcula que uno por ciento de los medicamentos que se venden en naciones desarrolladas son fraudulentos. Esta cifra se eleva a 10 por ciento en varias en vías de desarrollo; mientras, en algunas zonas de Asia, África y América Latina la cantidad asciende incluso a 30 por ciento del mercado, señala la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Hace un año, el líder del Senado y de la bancada de Morena, Ricardo Monreal Ávila, presentó una iniciativa para sancionar la falsificación de medicamentos, el robo y la venta ilegal de éstos con penas que abarcarían de ocho a 30 años de prisión y una multa de 80 mil veces el valor de la unidad de medida y actualización. La propuesta legislativa aún no ha sido analizada.

Para los representantes de las empresas afectadas, la amenaza a la salud de millones de usuarios ha crecido, igual que las pérdidas económicas. Desde 2013 varias compañías detectaron la comercialización de medicamentos apócrifos en diversas regiones del país, pero más preocupante ha sido que desde 2019 sus distribuidores comenzaron a tener reportes directos del involucramiento del crimen organizado, ya no sólo en el robo de cargamentos, sino también para presionar a los dueños de pequeñas y medianas farmacias para comercializarlos.

Señalaron que estas acciones ocurren en municipios urbanos y rurales, entre ellos, Zapotlanejo, Tlajomulco de Zúñiga, Ocotlán y Atotonilco, en Jalisco; Aguililla, Coahuyana y Aquila, Vista Hermosa y Tanhuato, en Michoacán, así como en Tixtla, Chilapa, Atoyac de Álvarez, Benito Juárez, Petatlán y José Azueta, en Guerrero, donde el CJNG tiene presencia y se ha asociado con grupos delictivos locales, como La nueva familia michoacana y Los Granados.

Estas sustancias sin control también pueden adquirirse en gigantescos tianguis populares, como Neza-Bordo, en Nezahualcóyotl; también en Santa Martha Acatitla y Santa Cruz Meyehualco en Iztapalapa; en San Felipe de Jesús, en Gustavo A. Madero, y Tepito en Cuauhtémoc, en la Ciudad de México; asimismo, en San Isidro y Loma Bella en Puebla, así como en mercados de la colonia Zapata y Ciudad Renacimiento, en Acapulco, Guerrero.