Mientras aumenta el número de casos de coronavirus en EE.UU., los expertos advierten que el país es inusualmente vulnerable a la propagación de la enfermedad. La semana pasada había 149 casos confirmados y 10 muertos a causa del virus.

A los funcionarios y académicos del área de salud pública les preocupa que la gran cantidad de personas sin seguro médico, combinada con la falta de licencia por enfermedad paga y con la clase política que resta importancia a la amenaza, permita que el coronavirus se propague más rápido que en otros países.

SISTEMA DE SALUD DESIGUAL

La propagación del virus podría ser más intensa si los pacientes no salen a buscar atención médica para no hacer frente al costo de la salud. Casi 18 millones de estadounidenses no tenían cobertura en 2018, según la Fundación de la Familia Kaiser, una organización de investigación.

Incluso aquellos pacientes con seguro médico podrían tener dificultades para pagar los llamados copagos -ya que casi el 29% estaban “subasegurados” en 2018, según una encuesta de Commonwealth Fund.



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Por
MICHAEL MACKENZIE

FALTA DE KITS DE DIAGNÓSTICO

En EE.UU. no hay suficientes kits de diagnóstico para comprobar quién tiene el virus, lo que significa que muchos casos pueden pasar desapercibidos. Mientras que Corea del Sur examinó a más de 130.000 personas, la agencia de salud pública norteamericana sólo puedo analizar cientos de muestras por día.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el principal instituto de salud pública de EE.UU., inicialmente sólo permitía realizar pruebas en sus propios laboratorios. Esa demora significaba que las pruebas se limitaban a menudo a los pacientes más enfermos, a los que habían viajado a las zonas afectadas o habían tenido contacto con un enfermo conocido. Los médicos sostienen que eso hizo que tardaran en darse cuenta de que la enfermedad se estaba transmitiendo a la comunidad en determinadas zonas del país.

Otro motivo de la demora fue un problema que hubo con el test inicial que llevó a tener que fabricarlos de nuevo. Peter Kyriacopoulos, director de políticas de la Asociación de Laboratorios de Salud Pública (APHL), dijo que la prueba original también buscaba detectar otros virus, como el Sars, pero que era mejor que sólo se centrara en el nuevo virus, llamado Covid-19.

Al principio, los pacientes tenían que esperar a que sus muestras fueran enviadas a los laboratorios de los CDC, pero ahora pueden obtener los resultados de más laboratorios locales de salud pública en 24 horas. La APHL estimó que los laboratorios podían hacer al menos 10.000 pruebas al día cuando todas ellas están online.

La capacidad pública también será reforzada por los laboratorios privados, después de que el CDC anunciara hace unos días que les permitiría usar pruebas verificadas. Tanto LabCorp como Quest Diagnostics, las principales compañías de pruebas, han lanzado tests para Covid-19.

NO HAY LICENCIA PAGA PARA TODOS

Si bien 11 estados y 25 ciudades han aprobado leyes que obligan a las empresas a brindar licencias por enfermedad con goce de sueldo, sigue sin ser obligatorio en todo el país. Y los defensores de la causa dicen que alrededor del 30% de los trabajadores norteamericanos todavía no tienen ese derecho.

Los expertos sostienen que eso podría exacerbar la propagación del coronavirus si los trabajadores siguen trabajando mientras están enfermos y contagiando a otros, por temor a no cobrar parte de sus salarios. Según un estudio académico publicado en 2012, la falta de políticas en los lugares de trabajo como la licencia por enfermedad paga provocó 5 millones de cuadros gripales más durante el brote de gripe porcina H1N1 de 2009.

Sherry Leiwant, copresidenta de A Better Balance, que hace campaña por una mayor protección en los lugares de trabajo, señaló: “Los estudios muestran que el contagio realmente se puede contener con la licencia laboral con goce de sueldo. La gente no se queda en su casa para aislarse si de esa manera pone en riesgo su puesto de trabajo”.

RESPUESTA POLÍTICA CONFUSA

Inicialmente, el presidente Donald Trump pensaba que el coronavirus era un problema puramente chino, después lo descartó considerándolo un “engaño” perpetrado por los políticos demócratas.

Cuando aumentaron los casos en EE.UU., los mercados se hundieron y Trump se sintió presionado para responder, pidió al vicepresidente Mike Pence que gestionara la crisis. Como resultado, hay cierta desconfianza en la capacidad de esta administración de contener el brote en el país antes de que las cosas empeoren abruptamente.

Bruce Aylward, director general adjunto de la Organización Mundial de la Salud, dijo: “Todavía la administración [de Trump] transmite mensajes diferentes sobre la gravedad de esto, justo cuando es necesario que la gente esté lo más atenta posible. La población es su mejor sistema de vigilancia, y deben tener conciencia de la gravedad del problema.”

Los expertos en salud sostienen que la propagación del virus en EE.UU. dependerá en gran medida de que los funcionarios respondan con la suficiente rapidez a esta cambiante situación, incluyendo la aplicación de políticas potencialmente antipáticas como la prohibición de reuniones de más de un cierto número de personas.